Archive for the ‘paranoia’ Category

Filos

5 julio, 2009

Me dan miedo las esquinas.

De pequeño me abrí la cabeza con una. Pero no tengo miedo porque de pequeño me abriera la cabeza con una. Me abrí la cabeza porque tenía miedo. Y corría. Corría para escaparme. Pensé que la mejor idea para escapar era ir hacia ella. Así es como me abrí la cabeza.

Madrid está llena de esquinas. Cuando voy a pasar por una me paro, pienso, miro. Soy precavido. Muchas veces me he chocado con gente. Gente que no tiene miedo a las esquinas. Van sin mirar. Se sienten seguros de sí mismos.

Yo me choco con ellos. Les quito la seguridad. Les hago pensar en que las esquinas no son tan buenas como creen. Les hago pensar como yo. Cuando se dan la vuelta les miro. Cuando llegan a la siguiente esquina aflojan el paso. Ahora lo sienten.

Ahora ya lo sabes.

León

29 diciembre, 2008

Un día iba por una sabana cualquiera dando un paseo. Vi que me acechaba un león cualquiera. Pero no era uno cualquiera. Un león cualquiera hubiera sido más sigiloso, se hubiera acercado más, y probablemente se hubiera abalanzado sobre mí para poder comer ese día. Le vi perseguirme desde lejos. Era patoso, y al andar pisaba ramas secas que hacían demasiado ruido como para cazar agusto.

Cansado de la torpe persecución, me acerqué para dejarle las cosas claras. Sorprendido me quedé cuando le ví casi famélico y con grandes calvas en su pelo. Sus dientes estaban mellados y sin punta. Me dió pena, así que quise consolarlo.

Al rato me contó su secreto. Quería que fuese un secreto, porque un león así podría ser atacado en cualquier momento. El león era huérfano de madre. De leona. Llevaba toda su vida comiendo hierba y frutos que caían de los pocos áboles que deja crecer el clima. No pudo aprender nada de su madre leona, y por lo tanto nadie le había enseñado a cazar. Quise quedarme, enseñarle todo lo que yo sabía.

–  Lo siento, me tengo que ir. Pronto se hará de noche, y bien sabes que la sabana se pone más peligrosa.

Al día siguiente, desayunando leí en un periódico local:

“LEON APARECE MUERTO. SE SOSPECHA DE UN GRUPO POCO NUMEROSO DE HIENAS”

La ley de la selva.

Sueños rotos

24 diciembre, 2008

Seguro que conocéis al Calvo de la Lotería. Yo tenía una esfera igual. Era preciosa y la guardaba como un gran tesoro. Y no era para menos, dentro tenía todos mis sueños.

Un día tropecé con la bola en las manos y se hizo añicos contra el suelo. Todos mis sueños, todos, sueños rotos…

Todavía sigo sacando cristales de debajo del sofá.

Por qué me gusta el Nesquik

9 diciembre, 2008

Estaba tomando mi copa de siempre. La que se toma después de entrar en el local de siempre. El de todos los viernes después de salir de donde siempre. Por supuesto, la copa llevaba lo de siempre. Siempre ron, siempre con Coca-cola. No me gusta los sucedáneos de Coca-cola. Me gusta la Coca-cola de siempre, la de toda la vida. El camarero después de darme mi copa me dijo:

– ¿Puedes venir un momento? Necesito tu ayuda.

El camarero no era el de siempre, cosa que me empezó a disgustar, pero yo fui, porque siempre he sido un chico amable y tolerante con las ideas de los demás.

Me llevó a la trastienda, si es que se le puede llamar así al sitio donde se guardan todas las bebidas del local. Lo llamaré almacén. Pero en el almacén no había bebidas. Sólo había cajas de Colacao.

– Ayúdame. – Dijo el camarero.

De detrás de las cajas apareció Quicky (el conejo de Nesquik).

– Tiene una sobredósis de Colacao, tenemos que llevarle al hospital.

Salimos por la puerta de atrás del local de siempre.

Desde ese día, siempre tomo Nesquik.

Día uno

8 diciembre, 2008

– ¡Empújala!

– Pero, si es Ana.

– Es una traidora, se lo merece.

– No quiero hacerla daño.

– Ella no te quiere, no quiere saber nada de tí, sólo te utiliza

– Cállate, tú que sabrás.

– Yo lo sé, yo soy el único que te cuida.

– En eso tienes razón. A ella no le va a gustar.

Con los años, Ana lo entendió.

Sexualidad

28 julio, 2008

¿Alguna vez habéis estado en un club de estriptis? (Sé que no se escribe así, pero no supe encontrar la palabra). Pues gracias a mi naturaleza inquieta, y a algún amigo aficionado al sexo sin complicaciones alguna vez he estado.

Recuerdo hace unos años, que fui a uno en una carretera cerca de Madrid. Se llamaba algo así como Pussy’s Girls. No recuerdo con exactitud. Lo que si recuerdo era la cantidad de chicas que había. El número de chicas era inversamente proporcional a las ropas que llevaban. Recuerdo que se me acercó una con cara de elefante ¿elefanta?:

– Tócame la trompa.

– ¿Para qué? Yo sólo he venido acompa…

– Me pone cachonda que me toquen la trompa.

Salí corriendo de allí. No sabía que las elefantas tuvieran el punto G en la trompa.

Creador

21 julio, 2008

Un día me saqué un moco.

Era reseco, y al liberarle de la prisión de mi nariz se quejó, y yo me quejé porque me dolió. Yo, a diferencia de mucha gente, los tiro. Pero oí una súplica. “No me tires” dijo el moco. Le pregunté porqué. “Tú eres mi padre. Los padres no tiran a sus hijos, a sus creaciones”. Si estuvieras más tierno -dije- todavía te podría pegar en algún pupitre, pero estás reseco. “Yo no tengo la culpa de que vivas en Madrid” contestó enojado. Madrid me gusta, y no lo voy a cambiar por mis mocos. “Pero eres mi creador, mi Dios” contestó desesperado.

Hice una bola con él, y con un rápido movimiento lo mandé lejos de mi vista.

Soy ateo y siempre he estado a favor del aborto.

En el Auditorio

8 julio, 2008

Una de las cosas que más me gustan es escuchar música. Soy un gran melómano, y me gusta escuchar música en vivo. A veces voy al Auditorio Nacional, que está en Madrid, a escuchar a las orquestas que allí tocan. El Auditorio es sede de la Orquesta Nacional de España, aunque tocan muchas otras orquestas. Hace poco fui, al Auditorio, a escuchar la 4ª Sinfonía de Gustav Mahler. No recuerdo qué orquesta era, pero sé que era europea. Alemana quizá.

Tenía un buen asiento, asiento de primer anfiteatro. Hubiera sido un asiento excelente si no se hubiera sentado a mi lado Herbert. A Herbert muchos le conoceréis por su apellido: Karajan. Estuvo la mitad del concierto susurrándome lo holgazanes que eran los músicos, lo mal que lo hacía el director que no sabía sacar un sonido claro a la orquesta. La pobreza de sus gestos (del director), lo poco que expresaba, lo poco claras que estaban las anacrusas y las entradas de los solístas…

– ¡Cállate Herbert! Parece mentira que digas esto, ¡tú, que pareces un gato muerto cuando diriges!

Qué agusto me quedé…

El orgullo gay: entrevista a Marilyn Monroe

7 julio, 2008

Como muchos sabéis, el orgullo gay es una fiesta que se hace en Madrid sobre estos días. En este año, dos mil ocho, cayó, la fiesta, en el sábado día cinco de julio.

A mí las fiestas me gustan por lo feliz que está la gente, como cuando ganó la selección española la eurocopa. La gente sale a la calle, se divierten, están felices. Es una felicidad que dura poco pero que en el momento parece eterna. Y el orgullo gay es una gran fiesta de gente feliz. Yo siempre me apunto a ver gente feliz porque me recuerda todo lo bueno que hay en la vida. Además en el orgullo, gay, siempre puedes ver a mucha gente famosa. Yo ví a Marilyn. Marilyn Monroe la que todos conocemos, y charlé un buen rato con ella. Fue así:

Yo iba andando por la plaza del Rey cuando alguien toca mi espalda:

Tanatos: Caramba Marilyn, ¡cuánto tiempo!

Marilyn: Tanatos, amigo ¿qué tal estás?

T: pues ya ves, por aquí paseando por Chueca, de fiesta. Ya sabes que a mí me gustan mucho las fiestas. Estás estupenda. ¿Qué haces por Madrid?

M: Gracias. Pues ya ves, me contaron que se hacía una fiesta de orgullo, y pensé que no me la podía perder. Además es la primera fiesta en la que paso totalmente desapercibida. De hecho, me he encontrado con dos o tres Marilyns más…

T: Jajajaja. Tú y tu gran sentido del humor. Cuéntame ¿qué tal están los Kennedy? ¿Te decidiste ya por alguno?

M: Pues murieron hace ya unos años. Pero ahora están mejor que nunca, aunque yo me distancié un poco, no eran un buen ejemplo para mí.

T: ¿Y ahora estás soltera?

M: La palabra técnica sería fuera del mercado, aunque sí, estoy soltera y con pocas ganas de relaciones serias. ¿Lo preguntas por algo?

T: Jajajaja, qué va. Ya sabes que yo estoy enamorado.

M: Ya lo sé ya… Una pena.

T: ¿Quieres un poco de mi copa?

M: Oh, gracias, pero no. La verdad es que desde que morí dejé de beber y todo lo relacionado con las drogas.

T: Hablando de drogas, nunca me contaste como fue tu muerte.

M: Y parece que hay una leyenda. Simplemente fue una sobredosis. Una depresión, ya sabes. Yo siempre había tenido miedo por estar enferma, y al final ése miedo me consumió. Pero bueno no hablemos de esto que me pongo triste, y ¡estamos de fiesta!

T: Es una buena exclusiva. Dime, ¿tienes algún proyecto ahora?

M: Desde la portada de hace unos años en Playboy no me han llamado para nada. Aunque si te digo la verdad, así estoy muy bien. Si hubiera tenido algún compromiso no habría podido venir. Además, sabes lo poco que me gusta trabajar.

T: Sí. Tu belleza te ayuda mucho a conseguir tus metas.

M: ¿Tu crees? Me sonrojas Tanatos, hace mucho que nadie me dice nada bonito.

T: Es un placer…

M: Oye, no quería despedirme así, pero he quedado en la Plaza de Chueca, y entre que no sé donde está, y que ya llego tarde… ¿Qué hora es?

T: Las doce y cuarto.

M: Oh, madre mía. Bueno, ya sabes que a mí siempre me esperan. Me despido Tanatos, pásalo bien.

T: Por supuesto, si vuelves por Madrid avísame y tomámos un café.

M: Eso haré, hasta siempre Tanatos.

T: Adiós Marilyn…

Y la ví alejarse entre la gente que había en la plaza del Rey, en Madrid. La pena es que no me dió tiempo a hacernos una foto con la cámara que lleva mi móvil. La tecnología avanza bárbaro, pero mi cabeza todavía no está a la altura.